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ESTATUA DE VULCANO Y PEDESTAL. AÑO 1920
Obra rescatada por J. C. Carmona de las garras del Olvido y del Tiempo.
Procedente del Palacio del Conde de Valdeparaíso de Almagro, esta magnífica estatua que representa a Vulcano, dios romano del fuego, aún lucía desafiante e imponente en su deteriorado pedestal, a pesar de haber permanecido décadas a la intemperie, a merced de las inclemencias del tiempo que le habían pasado una elevada factura, apreciable someramente en imágenes.
De modo que considerando no sólo su valor artístico, sino también su procedencia y su historia, Juan C. Carmona decidió emprender la ardua tarea de su restauración, y no fue nada fácil, dado el lamentable estado de la estructura de la escultura y su pedestal, repletas ambas de profundas grietas.
Y así quedó el conjunto una vez restaurado, manteniendo su pátina de antigüedad y dejando al descubierto su composición a base de una amalgama de huesos de cetáceos y aglutinantes resinosos diversos.
El antebrazo cercenado de Vulcano y los restos de su baño de cobre primigenio que cubrían ambas piezas en su etapa de máximo esplendor, nos remiten a su pasado, sus cicatrices nos cuentan los avatares de su vida y de su historia.
Sólo un amante del arte y de la belleza, como es el pintor Juan Castro Carmona, es capaz de rescatar y sacar de nuevo a la luz los vestigios artísticos de tiempos pretéritos, sumidos en el abandono, por elevado que sea su deterioro.
